jueves, 4 de septiembre de 2014

05092014 0044

No hace sino menguar, el paso de las nubes, los años que le quedan a mi razón. Ráfagas de odio y un fino olor a sal de fondo. Herrumbre entre las cuatro paredes de mi alma y mi cabeza desordenada y reticente. Y para qué querer salir si todavía nos quedan muchos lunes. Alegorías que componen sus partituras al son de esos ojos vivos. Dentro de un tiempo el cambio llega; como llega el todo; como llega la nada, después de una vida dedicada a la esperanza. Sin duda, hoy cabalgamos sin conocer, también sin conocernos. Eternos ignorantes estos humanos que confunden lo etéreo con el placer que provocan los besos. De ellos será el reino incrédulo; nuestro, en cambio, el camino perpetuo buscando un nirvana pasajero. Porque la felicidad no es un estado permanente. Es el vértice más alto. La cumbre donde la falta de oxígeno no nos permite quedarnos. Cromo-terapia esta noche y nos largamos. Juntos. A encontrarnos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario