domingo, 21 de septiembre de 2014

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Frío, como encontrarse entre gotas de agua de lluvia. O como ver amanecer desde tu ventana, cuando ya no es la mía. Desde entonces duermo menos, siento menos, vivo menos. O, al menos, con menor intensidad. Somos arena y sal. Desierto y mar. Lejos de amar, amargura y; de nuevo, profundidad en pensamientos infinitos. Somos bucle y sencillez. Guerra y paz. Somos, somos, somos. Pluralidad estructurada en daño mutuo. Soy aquel tango entre lobos. La sangre emanada tras una mirada no correspondida. Eléctrico, gris, plomo. Soy inseguridad dentro de un abrigo. La cara norte del silencio. Alboroto interno. Soy aquello que refleja el tiempo. Destellos utópicos. El día 28 del año bisiesto. Soy incongruencia. Anexión hecha carne y hueso. Cada vez me entiendo menos.

No obstante, no he dejado de ver tras una impoluta cristalera. Hicimos una hoguera con nuestros problemas. Grabado queda. 'No vale retroceder ante la adversidad. Que se preparen todos esos que no creen en lo infinito'. Nunca he temido a la palabra 'siempre'. Siempre uso la palabra 'nunca', sin reparo a equivocarme. En el cielo no te enseñan a caer, lo sé por experiencia. Inercia. Otra noche más sacando la basura fuera. 

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