Todavía quedan posos, entre otras cosas, de ti, en mi. Todavía me desangro; porque me continúo arrastrando, desgarrando; porque amé tanto. Todavía me alejo, pensando. E incapaz de ver el llanto en mis propios ojos todavía puedo percibir la ausencia de esos 21 gramos. Cuánto pesará una vida sin tus manos, me pregunto. Y, sinceramente; todavía, me da miedo imaginármelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario