sábado, 15 de septiembre de 2012

El principio del fin.

Un día más. Otro día que llueve. Cuesta pensar algo diferente pero se hace, al fin y al cabo es imposible dejar de pensar. Jazz de fondo y una página entera en blanco, en la que decir lo que quieres, sin tabúes. ¿Hay algo mejor? Lo hay, de eso estoy seguro. Viajo en un tranvía imaginario donde mis más profundos recuerdos pasan como diapositivas por las ventanillas, viendo todo rápido y con ninguna nitidez. Casi no recuerdo ya su nombre, o al menos eso intento. Para qué. Hacerlo no me va a devolver nada, aun así, siempre es bueno pararse un instante. La reminiscencia de todo lo ocurrido hace a mi mente gravitar en órbitas tan lejanas como ambiguas. Ya apenas recuerdo. Pero aún que no quiera, lo hago.

No hay comentarios:

Publicar un comentario