Me siento en el alfeizar de la ventana esperando una ráfaga de aire frío que me despeje, no necesito soñar ni nada parecido pero si hasta los más grandes genios descansaban y eran dueños de su propio mundo en sus fantasías oníricas ¿por qué no puede hacerlo un chaval cualquiera?.
Los años pasan y me afectan, como a todos. Más para bien que para mal, creo que no tengo nada de que arrepentirme en el pasado y me va muy bien. En cambio, tengo algo que seguramente más de la mitad de vosotros no tenéis, y os lo cambiaría por lo que fuera. No se como soy. No puedo intuir como reaccionaré o como actuaré. Me desconozco completamente. Y eso es peor que cualquiera otra tortura.
Después de tanto tiempo me doy cuenta de que no me conozco a mi mismo, y a pesar de ello soy feliz, va a ser verdad eso de que ojos que no ven...
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