"Corazón zurcido con puntadas de tiempo deja todavía entrever paisajes monocromáticos. Dentro, un tono gris mate inunda los parajes que en él habitan y una triste melodía de piano acompaña la frialdad de sus imágenes. A la vista están los costurones aún y, aunque la herida no supura, cada trago que he dado intentando dejar de pensar en lo que causó el destrozo hace que hierva cada grieta y calcine mi interior dejando un páramo desértico. Y es que el camino se ha hecho más tortuoso y cuesta arriba de lo que pensé y ni si quiera una ínfima parte de mi cuerpo responde correctamente; tal vez por encontrarse exhausto, o tal vez por el miedo a equivocarme una vez más."
Esto son palabras de hace un tiempo ya y aún sangro cuando lo leo. La sensación es similar a la de que mil astillas se clavasen en mi pecho al mismo tiempo. No hay mortal que soporte el dolor de una pérdida pero, sin embargo, somos tan estúpidos de poner en juego todo aquello que nos hace mínimamente felices. Me considero el maestro del error, de lo caótico y de todo aquello que lleve a delirios y, a pesar de todo esto, todavía no he sido capaz de entenderme a mi mismo.
He vuelto a abrir esta noche esa carta. He vuelto a leerme en tus palabras. Me describiste tan bien que todavía hay cosas que no se ni si son ciertas. Me encuentro desubicado y roto a la vez. Pensando de nuevo en como actuar. Haciendo justo lo contrario de lo que me pediste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario