Gritos. Guerra. Calma. Sé quién eres y que tienes la cura. Machácame por dentro. Rabia. Sosiego. Rebeldía. Sinceramente, sabes más que yo sobre mí. Arriésgate. Huye. Llora. Fortaleza en prados de origami y lujuria encerrados en nuestra burbuja de los países nórdicos. Arremete contra mi impotencia. Arráncame de las garras de las ganas de la noche. Acompáñame a resucitar. Golpea. Enseña. Aparece. Longitud exacerbada. Largas tardes a la espalda. Larga madrugada con la luna en los hombros. Apoyado en el reflejo de la luz de tu cuarto. En torno al miedo, asco. Y a quién coño le importaba si estábamos drogados. Latitud en el plano. Acuerdos. Tratos. Chascos. Como todos. Como tantos. Tanto daño reducido a nada y tanta nada reducida a 'sobrevive'. Juntos. Solos. Malamente acompañados. El Santo Grial de tus labios. El vino de tu sangre derramada con la mía. Y una hostia que termine con la pesadilla. Lucha contra el eco del rugir de los desesperados. Rompe las barreras y los lazos. Fuera llueve y aquí dentro nos mojamos.
Subsistimos a base de recuerdos. Y con un futuro claro
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