Como el tedio que siento hacia la rutina cuando no estamos a milímetros. Somos la implosión del universo, el final feliz del cuento. La alegría hecha personas. Las personas hechas protagonistas de algo eterno. Como el punto de luz que atraviesa un prisma. Concentrados. Vivos. Pensamos un futuro y nos encontramos un presente con el que ninguno de los dos soñábamos. Como una lucha medieval entre caballeros. Como ver el sol ponerse en el reino. Como el cielo, tan inalcanzable como deseado. El logro ha sido sobreponernos y la recompensa es fantasía entre tanta realidad. Conseguimos hastiar al desencanto. Nos libramos del llanto, de la pena. Hemos crecido y lo hemos hecho juntos, amoldándonos el uno al otro. Somos el dulzor de la fruta entre toda su acidez, un idioma que sólo tu y yo sabemos hablar. La exageración de lo efímero. El terreno sin allanar que ahora se ha vuelto transitable. El calor. El frío. Exacerbación a lo corriente. Fugacidad se fue y nos dejó a nosotros, solos. Para siempre.
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