Sé como te sientes, pero también sé como me siento yo; que ni bien ni mal, que ni altos ni bajos; que solo vacío. Impotencia por no sentir o no saber algo que en realidad tengo miedo a descubrir.
Puedo tirarme días y días intentando hallar algún por qué, pero en vano; pues las cuestiones que más tiempo nos ocupan son las que no tenemos el poder de resolver.
Tal vez vea la realidad con otros ojos, o sea esa misma realidad la que se ha ido distorsionando con el tiempo dejando un marco de desastres y de desolación; sólo tal vez.
Que tal vez alguna vez fui y que tal vez soy ahora el causante de ese gris continuo que no deja ver las nubes en el cielo; o simplemente fui o soy ese filtro de positividad, esas lentes que te hacían verlo todo de color de rosa.
" Me cuesta creerme a mi mismo cuando digo que no te creo, pero no quiero creerte por demostrar que me quiero, que queriéndome me anticipo a las caídas pero a veces se me olvida, por eso fallo y me hiero"
Olvidar es de cobardes, ambos lo sabemos; al igual que sabemos que el pasado era mejor y que pasar de lo que pasara era lo correcto. Un brindis por todo lo que habríamos conseguido, un brindis por comernos el mundo y un brindis por nosotros. Porque de una manera o de otra, siempre nos lo hemos merecido.
Enganchado a mi droga más que de costumbre, al fin y al cabo tenemos eso también en común. Escribir; escribir y soltar todo lo que tenemos, desde los más extensos glaciares hasta la más tímida lluvia de verano.
Ni más cerca ni más lejos, simplemente la nada. Ese vuelco que ha dado mi corazón en un suspiro. Una frase es la que hace que esté convencido -cada día más- de que lo más poderoso de este mundo es la palabra.
Buscando otra manera de enfocar la realidad.
Nadir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario