domingo, 28 de octubre de 2012

Olor a menta


  Otra noche más entre folios, asombrado por las ganas y el amor que tengo a rodearme de papeles y de un bolígrafo a la luz de un flexo. Mirar por la ventana, esperar que nieve. Mirar el reloj, sentir el alivio de no tener que irse. Mirar dentro de mi, agradecer que después de tanto tiempo, aún tengo cosas que contar.

    Día más o día menos. Vaso medio lleno o medio vacío. Una carrera constante en la que no puedes pararte a coger aire. Observar nuestro alrededor y aprender de los que están dispuestos a enseñarnos, aunque ellos no sepan que lo hacen. Eso es vivir.

    Sería absurdo plantearse algo distinto a lo de siempre. Que todo acaba en nada es lo único seguro, pues se irá la inspiración; pero quedará el recuerdo. Se irá el amor; pero quedará el consuelo. Se irá la amistad; pero quedará el respeto. Se irá mi cabeza; pero quedará lo escrito. 
 
  Y así pasan los días en mi interior, dos de tormenta y uno de calma. Sólo sé que el tiempo se va y que lo vivido pesa. Que solo queda la poesía y los restos de un alma que hace tiempo que partió.
  

jueves, 25 de octubre de 2012

Esta va por ti


  Y miro de reojo el morro de ese botellín mientras corro el velo de otra noche en la que no concilio el sueño, tal vez por que soy culpable, tal vez por que soy inocente, tal vez por que soy; que es lo único que se.

 Esperando impaciente esas palabras que no llegan aunque quieras que lleguen. Esperando que el tiempo solucione los problemas que el mismo ha impuesto. Esperando, esperando y volviendo a esperar. Solo queda lo que fue y el olor de ese perfume que se ha quedado en mi cabeza.

  Alcancemos ese estado de inestabilidad que tanto nos gusta. Seamos la persona en mitad de una nevada, destacando del resto sólo por el hecho de que lo nuestro es tan nuestro como peligroso. 

  Me miraré al espejo todas las mañanas esperando ese cambio; que mi rostro esté resplandeciente y que mis ojos tomen ese brillo, el brillo que significa la vuelta de la ilusión, de las ganas; de ser yo mismo.

  Líbrame del yugo que me aprieta sin tocarme. Permíteme cerrar los ojos. Toca el piano y deja que nuestras mentes dancen al ritmo de las delicadas notas que suenan al compás de nuestros latidos. Paremos el tiempo, que no el tempo; paremos de vivir por un segundo y seamos uno con el universo.
  
                                               Gracias por estar ahí. Por ser tu misma. 
                                                                                Nadir

martes, 23 de octubre de 2012

Calima.


  No se si aprovechar el tiempo o terminar de matarlo. Ganas no me faltan de lo segundo; pero llegarán tantas experiencias, o eso dicen, que lo único que queda ya es curiosidad. 

  Más frío que un témpano pero menos que un alma vacía. Más roto que un cristal hecho pedazos pero menos que un corazón no correspondido. El todo es tan relativo como inefable. La nada, por mucho que se reflexione acerca de ella, no es.

  Y por qué culparse si muchas veces no somos los que colocamos las barreras en el camino; y por qué culparse si por más que insistimos no damos más de nosotros. Y por qué culparse por no conseguir una cosa que el tiempo, tarde o temprano, nos arrancará de las manos.

  Sólo los oídos y la capacidad para expresar lo que guardo dentro. Sólo una imagen para mantener vivos diecisiete años de recuerdos. Sólo una mirada para caer en la tentación y un beso; un beso que mantenga viva la llama del por qué queremos sentir.

  Romperé una lanza a mi favor, pues pocos quedan que guarden mi espalda. Me contentaré con mi yo, con mi alma y con todos los que sufrís el desvarío de este lobo, enamorado de la luna y del reflejo de esos ojos verdosos que más de una noche me han mantenido en vela.

                                                                                      Nadir

lunes, 15 de octubre de 2012

Lluvia de verano.


  Sé como te sientes, pero también sé como me siento yo; que ni bien ni mal, que ni altos ni bajos; que solo vacío. Impotencia por no sentir o no saber algo que en realidad tengo miedo a descubrir.
  Puedo tirarme días y días intentando hallar algún por qué, pero en vano; pues las cuestiones que más tiempo nos ocupan son las que no tenemos el poder de resolver. 
  Tal vez vea la realidad con otros ojos, o sea esa misma realidad la que se ha ido distorsionando con el tiempo dejando un marco de desastres y de desolación; sólo tal vez.
  Que tal vez alguna vez fui y que tal vez soy ahora el causante de ese gris continuo que no deja ver las nubes en el cielo; o simplemente fui o soy ese filtro de positividad, esas lentes que te hacían verlo todo de color de rosa.
  " Me cuesta creerme a mi mismo cuando digo que no te creo, pero no quiero creerte por demostrar que me quiero, que queriéndome me anticipo a las caídas pero a veces se me olvida, por eso fallo y me hiero" 
   
Olvidar es de cobardes, ambos lo sabemos; al igual que sabemos que el pasado era mejor y que pasar de lo que pasara era lo correcto. Un brindis por todo lo que habríamos conseguido, un brindis por comernos el mundo y un brindis por nosotros. Porque de una manera o de otra, siempre nos lo hemos merecido.
  
   Enganchado a mi droga más que de costumbre, al fin y al cabo tenemos eso también en común. Escribir; escribir y soltar todo lo que tenemos, desde los más extensos glaciares hasta la más tímida lluvia de verano.
  
  Ni más cerca ni más lejos, simplemente la nada. Ese vuelco que ha dado mi corazón en un suspiro. Una frase es la que hace que esté convencido -cada día más- de que lo más poderoso de este mundo es la palabra.

                                 Buscando otra manera de enfocar la realidad.
                                                         
                                                                                           Nadir.

martes, 2 de octubre de 2012

Nihil vos teneo

  En busca de la paz de mi yo interior. Todo lo que no puedo conseguir a través de los sentidos, solo me queda buscarlo dentro de mi. Sentarme y respirar e intentar visualizar ese punto imaginario en mi mente, punto que por otra parte se halla perdido. Altibajos en el carácter provocan ignotos comportamientos y el sentir otra cosa que no sea confianza hace que sienta repulsión hacia mi persona. Pero poco se puede hacer cuando se ha intentado todo. Cuando ni los corticoides calman el dolor y sólo alivia un fino chorro de agua que se precipita desde el grifo hasta mi cráneo.
  Cuando has avanzado la mitad del camino y sin ver la salida un tímido reflejo muestra una luz que te hace seguir en vano. Se acerca la noche y salen los depredadores; devorando las últimas esperanzas de un viejo loco soñador.