miércoles, 25 de junio de 2014

Verde


Todavía huelo a ti.

Y las últimas lágrimas que derramaste siguen impregnadas en mi piel.
Bordadas.
Con aguja y un fino hilo de esperanza.

Verde.
Verdes. 
Como el bosque donde nos perdíamos en mi sueño.
Con aquel lago, vasto.
Y tan etéreo e inefable como un susurro al viento.

Cada vez veo menos.
Y siento más.
Por eso esas lágrimas están frías.
Por eso, el tiempo. 
Por eso, nosotros. 
Por eso, amar. 

Karma






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