Acababas de salir por la puerta y ya me estaba faltando tiempo para echarte de menos. Estoy loco de atar y, paradójicamente, lo único que me vuelve loco son los lazos que me atan a ti. Me has enseñado tanto que me muero por verte cada día y recibir esas clases de... Llamémoslo vida, aunque yo prefiero llamarlo amar. Démosle un nombre a lo que sentimos o, simplemente, disfrutemos, así podremos perdernos en un mundo tan perfecto como nuestro. Vivir por alguien puede ser una locura, pero, a estas alturas... ¿Quién me va a hablar a mi de locura si vivo con la cabeza en las nubes y encima de ese frágil hilo de seda que llaman amor?
Karma
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