Karma.
miércoles, 17 de julio de 2013
Déjame hacer
Aún resuena en mi cabeza el eco de tu último orgasmo. Los arañazos, las caricias, los besos. La guerra entre sábanas blancas de paz. Localizar el verso y hacerlo físico. Cambiar lo vulgar por lo prohibido. Acercarnos al éxtasis sin hacer ruido. Vomitar sentimientos con un gesto y, con un gesto, hacer lo nuestro el centro de nuestras vidas. Compleja paradoja la proyección de nuestras almas, pues juntas son una y una sola es nada. Emociones desnudas confirmando lo evidente; evidencias ciegas, porque lo nuestro trata de amor. La lógica está triste porque hemos destrozado sus barreras y el tiempo aprendió la lección y se fue sin hacer ruido. Atrapar el miedo con las manos, moldearlo hasta hacernos inmunes. Observar esa sonrisa que a veces se te escapa. Conducirte a la felicidad entre mis brazos. Vendarte los ojos y guiarte sólo con mi voz. Llegaremos al sol y la leyenda de Ícaro será eclipsada por la nuestra. Atravesar cada uno de los días de la mano. Una mirada mordaz, un abrazo. Un sentimiento exponencialmente elevado. La virtud hecha humanos. La gloria entre caballeros. Un "te quiero" que detenga el tiempo y un "te amo" que nos una para siempre, eso quiero.
domingo, 7 de julio de 2013
Ábaco.
Como el tedio que siento hacia la rutina cuando no estamos a milímetros. Somos la implosión del universo, el final feliz del cuento. La alegría hecha personas. Las personas hechas protagonistas de algo eterno. Como el punto de luz que atraviesa un prisma. Concentrados. Vivos. Pensamos un futuro y nos encontramos un presente con el que ninguno de los dos soñábamos. Como una lucha medieval entre caballeros. Como ver el sol ponerse en el reino. Como el cielo, tan inalcanzable como deseado. El logro ha sido sobreponernos y la recompensa es fantasía entre tanta realidad. Conseguimos hastiar al desencanto. Nos libramos del llanto, de la pena. Hemos crecido y lo hemos hecho juntos, amoldándonos el uno al otro. Somos el dulzor de la fruta entre toda su acidez, un idioma que sólo tu y yo sabemos hablar. La exageración de lo efímero. El terreno sin allanar que ahora se ha vuelto transitable. El calor. El frío. Exacerbación a lo corriente. Fugacidad se fue y nos dejó a nosotros, solos. Para siempre.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)